Embarazo, Postparto
Ayer hizo una semana de unos de los días más felices de mi vida, pero seguramente del día más intenso.

El miércoles 16/03/2022 a las 06:53 nació Antía, y como algunos ya sabéis las cosas no fueron como esperábamos.

Para que os pongáis en situación el martes me encontraba perfectamente, fui a la piscina con el otro peque y estuve haciendo mis ejercicios de movilidad, fui a caminar con el perro y notaba alguna contracción no dolorosa, pero nada que me hiciese pensar que me iba a poner de parto.

Esa noche estuve con mucha acidez, pero esto era algo común en este embarazo y pensé que sería porque había cenado demasiado.

Sobre las 05:00am empecé con contracciones, vómitos, descomposición y perdí el tapón mucoso. Las contracciones eran muy intensas y muy frecuentes, así que desperté a mi pareja para decirle que nos teníamos que ir al hospital, porque pensé que algo no iba bien. Había leído mucho sobre partos y estaba saltando de una fase a otra, no pensé que estaba frente a un parto precipitado.

PARTO PRECIPITADO
La expresión “parto precipitado” o “parto exprés” suele utilizarse para describir partos donde todo acontece rápidamente, menos de tres horas desde el inicio del trabajo de parto hasta el nacimiento del bebé. Tan rápido que en muchos casos no da tiempo a llegar al hospital, pudiendo acontecer el parto en trayecto en el coche o taxi, en la calle o en casa, por eso a veces se llamaba parto “extramuros” en referencia “a fuera del hospital “. Enlace.
No quería asustar a mi otro peque, así que preparamos su bolsa para que lo viniese a buscar su abuela. Mientras David me convenció para darme una ducha calentita, me puso un audio de hipnoparto y me guio las respiraciones.

En la ducha me estuve moviendo, dejándome llevar por como me pedía ponerme el cuerpo, me concentré mucho en la respiración (era tal el dolor que me costaba respirar) y recordé todos los mantras que había estado diciéndome esos días, esto hizo que bajase mi situación de estrés y me evadiese un poco.

Mientras estaba en la ducha vino la abuela a por el peque y fijaros que ella me vio bien, no pensaba para nada que en menos de 30 min iba a ser abuela.

Le dije a mi pareja que teníamos que irnos, que me ayudase a vestirme y nos íbamos para el hospital, pero justo al salir de la ducha rompí aguas. Las contracciones ya no me permitían moverme, me hacían gritar, era incapaz de mantenerme erguida, mi cuerpo me pedía estar flexionada hacia delante con los brazos apoyados.

Después de un par de intentos y David viendo que casi no era capaz de articular palabra, llamó al 061 y yo ahí tuve un momento de lucidez en el que le dije “La niña está saliendo, prepárate porque no va a llegar la ambulancia a tiempo”. Después de tres contracciones y mientras estábamos con el 061 al otro lado del teléfono Antía decidió salir al mundo.

Por suerte su papá tuvo la suficiente sangre fría para cogerla, recordarme que respirase y envolverla rápido en una mantita para pasármela. Yo estaba en shock, pero con un subidón hormonal y él hecho un mar de nervios.
En el momento que la cogí, vi que estaba llorando y que todo estaba aparentemente bien me puse a llorar porque estaba muy asustada, aunque estaba con un subidón tremendo. No me dolía absolutamente nada, todo lo contrario, el expulsivo fue un alivio tremendo y me sentía muy bien.

Cuando llegó el 061 pinzaron el cordón y nos llevaron en ambulancia al hospital, donde me valoraron a mí y a la peque que estaba en mis brazos.

En mi caso expulsé la placenta en el hospital y revisaron que todo estaba ok. Tuve un desgarro Grado I y me administraron oxitocina. Tuve un sangrado justo después del alumbramiento de la placenta.

En el caso de la peque, nació con 2,7kg y todo ok, pero decidieron dejarla en neonatología al ser un parto extramuros y tenía un pelín alto el hematocrito, probablemente por tardar en clampar el cordón y le pusieron suero.

Me permitieron hacer piel con piel durante un par de horas y luego la llevaron a Neonatos.

La suerte es que, al no recibir anestesia, yo me encontraba fenomenal y pude estar con ella para darle el pecho y mimarla. Lo único que me molestaba eran los entuertos, del primero no recuerdo tenerlos, pero en este si que tuve y eran molestos.

Todos los que me conocéis sabéis que quería un parto respetado, pero no me imaginaba que fuese así, ya que siempre me pareció fundamental el apoyo de un@ matron@ y si fuese necesario un equipo médico.

Por suerte no paso nada, para mí el parto fue un 10 pero repito ojalá ese 10 en el hospital y bajo vigilancia.

Aprovecho desde aquí para dar las gracias a todos los profesionales sanitarios que nos atendieron esos días, se portaron de 10 con nosotros y nos ayudaron mucho con la lactancia. ¡Muchas gracias!

Ahora estamos bien, ya hemos asimilado lo ocurrido y disfrutando muchísimo de los peques.

Creo que Antía ha venido a recordarme que soy más fuerte de lo que parece y también a sanar algunas de mis heridas del pasado 👨‍👩‍👧‍👦❤️.

Muchas gracias a todos por vuestros buenos deseos y vuestras felicitaciones en estos días ❤️❤️.
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Embarazo

Siguen pasando las semanas y llegamos a la semana 29 de gestación, lo que marca el inicio del tercer y último trimestre del embarazo.

Sin duda, este trimestre viene marcado por una preparación física y mental para la fecha más esperada desde hace meses: el día del parto.


El fin de una etapa:

En cuanto pensamos que estamos ya en el último trimestre, parece que entramos en una cuenta atrás hasta el día del parto. Sin embargo, mi consejo es que intentes no agobiarte con esto y disfruta del camino hasta ese día. 

El tercer trimestre está lleno de cosas buenas: los movimientos del bebé ya forman parte de tu día a día, la barriguita ya se nota claramente (aprovecha para presumir de ella), muchas mujeres cogen la baja laboral (creo que debería ser obligatoria para disfrutar el embarazo y aprovechar a cuidarse), etc.

Cuando llegan los últimos días antes de la fecha de parto, muchas mujeres (incluida una servidora) notamos una cierta nostalgia pensando en que se acaban los días en los que notaremos a nuestro bebé dentro y que la barriguita pronto desaparecerá. Aunque también entiendo que haya mujeres que no la vayan a echar nada en falta, sobre todo si tienen molestias tipo pubalgia, ciática, sacroileítis, etc.

Por eso digo lo de aprovechar al máximo el camino y no sólo pensar en la meta final del parto (por supuesto todas acabamos pensando en ese momento y tampoco es malo querer estar preparada)


Las pruebas del tercer trimestre:

Si has leído las entradas anteriores de los trimestres previos de embarazo, o si tú misma estás en el proceso, ya te imaginarás cuáles son las pruebas generales de esta fase.

¡Has acertado! De nuevo repetimos con una analítica de sangre y de orina. En este caso, se valoran los factores de coagulación, entre otras cosas, para prevenir posibles complicaciones de cara al parto. Además de otras cosas que ya se valoraron en las anteriores analíticas, como los valores de hierro por si hay anemia.

Otra prueba que se hace en este trimestre es la del estreptococo. Si vas por la seguridad social tu matrona te dará cita para realizar esta prueba (si vas por privado te la hará tu propio ginecólog@ en alguna de las revisiones). Consiste en coger una muestra con un palito por vía vaginal y por vía anal para analizar si hay presencia de esta bacteria en la zona.

En caso de ser positiva la prueba; es decir, si la bacteria está presente, te dirán que el día del parto te tienen que poner antibiótico para evitar una posible infección del bebé. Por el resto, no tiene mayor repercusión ni debe ser motivo de preocupación.

En cuanto a las ecografías, se suele hacer una alrededor de la semana 35, donde se mira si el bebé está en posición cefálica (cabeza abajo), podálica (de nalgas) o transversa. Además de valorar, como siempre, que el desarrollo vaya como se espera.

A partir de aquí, los controles serán más frecuentes según se vaya acercando la fecha prevista de parto.

En mi caso, estos últimos controles los hice ya por el privado, con lo que no puedo comentaros mucho sobre cómo se realizan en la seguridad social.

Por mi experiencia, en el privado realizan monitores una vez a la semana a partir de la semana 37 de gestación (lo que se considera un embarazo a término, con lo que puede nacer cuando él/ella quiera a partir de entonces)

Para esto te mandarán estar tumbada unos 20-30 minutos con unas cintas puestas alrededor de la barriga sujetando dos sensores. Uno de ellos recoge el latido del bebé y el otro si hay contracciones uterinas o no. Luego lo verá tu ginecólog@ para ver que esté todo bien.


Las últimas semanas:

Yo siempre digo que he tenido un embarazo de libro y firmo por tener otro igual (cuando venga) y es que no lo he podido llevar mejor.

Sin embargo, las últimas semanas se hacen un poco cuesta arriba.

Por un lado, toda la energía que tenías hasta el momento empieza a abandonarte, junto con mayores dificultades para dormir, que hacen que estés echa polvo por el día. En mi caso, lo que mejor me funcionaba era echarme una siesta reparadora después de comer. Te recomiendo que lo pruebes, merece la pena.

Por otro lado, llega un momento en el que ya estás deseando conocer a tu bebé y parece que todo lo rápido que se pasó el embarazo, ahora se ha ralentizado para hacer estas últimas semanas las más largas de la historia. Pero tranquila, el día llega sí o sí, así que mejor no agobiarse. Recuerda que necesitamos la oxitocina (la hormona del bienestar) para el parto y nada de estrés.

Llegados a este punto, sólo puedo decirte que tengas paciencia y combines momentos de actividad con otros de descanso, ya que ambos son igual de necesarios para llegar en las mejores condiciones posibles al parto.


El síndrome del nido:

Y hablando de actividad, ¿te has notado que de repente tienes la necesidad de lavar de nuevo toda la ropita del bebé, de limpiar la casa de arriba a abajo, limpiar ventanas, desmontar y montar muebles, reordenar el armario, etc?

Vale, igual estoy exagerando un poco. Pero es cierto que muchas mujeres caemos en esta necesidad de limpiar más de lo habitual y de tener todo preparado para cuando llegue el bebé a casa.

Si a ti también te pasa, tranquila, es muy habitual y tiene un nombre: el síndrome del nido le llaman, ya que sería como si preparásemos nuestro nido para nuestra cría. Al fin y al cabo, somos mamíferas y tenemos una parte animal.


Se acerca el parto:

Y, si, inevitablemente, es el momento de pensar en el parto. Habrá mujeres que prefieran tener todo controlado (aunque bajo mi punto de vista eso es imposible) y otras preferirán ir con la mente abierta sin pensar mucho en lo que pueda pasar.

Sea como sea, a lo que sí que te animo es a que te informes sobre el proceso del parto (tampoco te tienes que volver una experta en la materia) y que tengas claro cómo te gustaría que sea. Pero ¡ojo!, sin obsesionarse ni disgustarse si algo no sale como nos lo habíamos imaginado. Siempre pueden darse circunstancias que nos hagan tener que cambiar algo de nuestro plan de parto, lo importante es que estés informada y puedas decidir sobre ello sintiéndote bien, sin remordimientos.

Seguramente hayas hecho o estés haciendo las clases de preparación al parto que dan en el hospital donde darás a luz (creo que ahora ya se han retomado en todos los sitios, porque durante la pandemia se cancelaron prácticamente todas). 

Mi consejo es que aproveches estas clases para consultar todas las dudas que tengas sobre ese día, ya que así irás más tranquila al tener una idea general de lo que va a pasar.


Ya solo me queda desearte mucha suerte y que disfrutes en la medida de lo posible de la experiencia tan especial que es traer una nueva vida.

Somos mujeres, somos madres y somos fuertes. 

Puedes con eso y con mucho más. Piensa que no es el final de algo, si no el inicio de una nueva etapa, una que durará toda tu vida: la maternidad.


Por mi parte, me despido por el momento. Viviré mi propio parto y espero poder contaros la experiencia dentro de poco. ¡Ánimo para mí también!

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Embarazo

Todas hemos oído hablar de las famosas náuseas, los mareos, el reflujo o los cambios en la postura durante el embarazo. Pero existen otros síntomas que pueden aparecer durante la gestación y que no son tan conocidos. Incluso yo me encontré con síntomas que no tenía ni idea de que podían estar relacionados hasta que los padecí durante mi embarazo (algunos hasta el final del mismo)


  • Por eso he titulado la entrada de hoy del Diario de una fisio embarazada, “síntomas curiosos en el embarazo” Si quieres saber cuáles son estos síntomas, que puede que incluso hayas tenido o tengas sin haber pensado que se debían a tu estado, quédate leyendo el resto de este post.



  • Sangrado de nariz

  • Empezaré por este síntoma, ya que fue casi el primero que tuve yo. De niña yo era propensa a que me sangrara la nariz, pero hacía muchos años que no me pasaba. Así que cuando una noche estando de muy pocas semanas, mientras dormía, noté esa sensación que había tenido tantas veces de niña, me hizo pensar que era raro que me pasara así sin más. Luego, informándome un poco, vi que durante el embarazo podía sangrar la nariz debido a la mayor vascularización de las mucosas en este período.


    Y así estuve casi todo el embarazo, con sangrados recurrentes, aunque no tan intensos ni frecuentes como al principio . 

    Reconozco que de todos los síntomas que podía tener este es un poco incordio pero se lleva bien, no me voy a quejar.


    Rinitis gestacional

    Siguiendo por síntomas relacionados con la nariz, y otro que también me tocó a mí, es la rinitis gestacional. De repente, empiezas un día a estornudar sabiendo que no estás resfriada y ves que esto se convierte en costumbre según van pasando los días. Pues bien, es otro síntoma relacionado con el embarazo.


    En mi caso se me daba por estornudar por las mañanas y por las noches, y el resto del día lo pasaba totalmente normal. Tampoco es que me pasara 2 horas seguidas estornudando, pero sí pasé de no estornudar prácticamente nunca (no tengo alergias y no suelo coger catarros con facilidad) a tener varios estornudos seguidos, sobre todo por las noches.


    Pues leyendo un poco sobre el tema, parece ser que es bastante habitual esto de la rinitis en el embarazo. Puede aparecer en forma de estornudos, como me pasó a mi, o con congestión nasal, mucosidad o picor.


    Detrás de este “problema” están de nuevo nuestras amigas las hormonas, por lo que es algo pasajero, ni siquiera se mantiene durante todo el embarazo.


    Cambios en la vista

    Algunas embarazadas perciben cambios en su visión durante la gestación, a veces para mejor y otras para peor. Por este motivo, es mejor que si necesitas cambiar de gafas lo hagas antes o después del embarazo. Incluso, parece ser que estos cambios pueden permanecer después de dar a luz.


    Mayor frecuencia urinaria

    Sé que este es un síntoma del que todos hemos oído hablar, pero quizá lo que no sepas es que no sólo ocurre al final del embarazo, cuando el bebé y el mayor tamaño del útero presionan sobre la vejiga. 


    En las primeras semanas de embarazo también notarás que vas muchas más veces al baño. Esto es debido a la revolución hormonal que se produce en esta etapa. Además, el volumen sanguíneo aumenta, por lo que los riñones tienen que trabajar más para filtrar, lo que se traduce en que estarás cada dos por tres en el baño, incluso por las noches.


    Es un poco latoso, sobre todo si eres dormilona como yo y estás acostumbrada a dormir toda la noche del tirón a pierna suelta; pero te acabas acostumbrando.


    Sueños/ pesadillas por las noches

    Esto es algo que no había escuchado ni leído en ningún sitio antes de quedarme embarazada. Pues bien, este “síntoma” tiene su explicación, y es que al despertarnos con mayor frecuencia por las noches es más probable que nos despertemos mientras estamos soñando, lo que hace que nos acordemos de dicho sueño. 


    Conclusión: no es que soñemos más, si no que nos despertamos más veces.


    Calambres:

    Para mí uno de los síntomas más molestos de esta lista.


    Cuando por fin consigues dormir plácidamente, aparecen los calambres para despertarte con ese dolor tan característico que te recorre el gemelo y la planta del pie. Encima, no viene uno sólo sino que incluso te pueden dar varios seguidos, uno tras otro, con lo que quedas dolorida incluso al día siguiente.


    Intenta estirar bien la musculatura de la cadena posterior de la pierna para intentar evitarlos en la medida de lo posible.


    ¿Zapatos pequeños o pies grandes?

    Puede que notes que los zapatos que usabas normalmente empiecen a apretarte y ya no te resulten tan cómodos. No es que los zapatos hayan encogido ni tus pies crecido, pero sí suele haber una retención de líquidos que, por acción de la gravedad, se van hacia abajo quedándose en la zona de los tobillos y los pies.


    Por lo que si lo necesitas, no te preocupes y compra una talla más. También te aconsejo que vayas a tu fisio habitual, comprobarás que puede hacer mucho por ti en este aspecto. Un buen drenaje te puede ayudar a aliviar la sensación de pesadez y a eliminar ese líquido retenido.


    Pérdida de memoria

    Empezarás a necesitar una agenda para apuntar todas las cosas de las que no quieres olvidarte. Cuando antes eras una máquina acordándote de la lista de la compra o de tareas que tenías pendientes, ahora tendrás despistes tontos que no sabrás cómo han podido suceder.


    Tranquila, es totalmente normal y no eres la única en esta situación. De nuevo, las hormonas parecen ser las culpables, junto con una mayor preocupación por otras cosas que antes no estaban ahí.
    Tu cerebro empieza a funcionar como el de una madre, priorizando tu cuidado y el de tu hijo y dejando de lado otras cosas que hasta ahora ocupaban ese lugar.



    La buena noticia es que estos síntomas son pasajeros, así que ten algo de paciencia. Cuando tengas a tu bebé en brazos verás que todo ha merecido la pena.

    Por otro lado, quiero hacer hincapié en que si tienes cualquier síntoma que te preocupe o que no sepas si puede tener relación con tu embarazo, acude a tu médico o ginecólogo.

    ¿Cuántos de estos síntomas has tenido tú estando embarazada? ¿Se te ocurre alguno más que no haya mencionado aquí?

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Embarazo

El segundo trimestre del embarazo pasa muchas veces desapercibido.
Es una etapa de mayor calma, de empezar a disfrutar del embarazo; pero aún sigues haciendo tu vida habitual, con lo que apenas percibes cambios. Pero sí los hay.


El primero de todos, y el que muchas mujeres están esperando con ansia desde el comienzo del embarazo, es que los molestos síntomas del inicio suelen remitir o disminuir en intensidad.


Otro cambio importante es que la barriguita, poco a poco, va cogiendo forma y empieza a crecer. Si no lo has hecho ya, es importante que vayas cogiendo conciencia de tu postura para evitar dolores de espalda cuando el tamaño sea ya considerable.


¿Nos vamos de compras?

Una vez que la barriga empieza a aumentar, seguramente te plantees comprar ropa premamá (y una vez que empiezas es probable que la tentación supere las necesidades reales).


En mi caso, por si te sirve de ayuda, lo que compré fueron unos pantalones y unas mallas premamá (esta compra sí que te la recomiendo, porque aunque ahora no te parezca que te hacen falta, lo harán; además de que al final las mallas son lo más cómodo y casi no te las quitarás, o al menos eso fue lo que me pasó a mí).
Del resto de ropa no me molesté en comprar nada específicamente de premamá (que suele ser más cara), si no que simplemente cogía ropa un poquito más ancha de lo habitual o una talla o dos más, en previsión del aumento de la barriga.


Algo que sí te aconsejo para comprar también son sujetadores sin aros, ya que ya habrás notado que el pecho cambia mucho en el embarazo y puede estar sensible. Por tanto, mejor no comprimirlo; además agradecerás no tener algo súper apretado a la altura de las costillas- diafragma para poder respirar mejor. Si tienes pensado dar lactancia materna, puedes aprovechar ya a coger sujetadores de lactancia, que suelen ser más cómodos.


Y, por ultimo, una buena compra, pueden ser unas braguitas cómodas sin costuras. Las hay especiales de embarazo, que hacen un pico hacia abajo en la zona anterior para dejar espacio a la barriga. No son lo más bonito del mundo, pero se trata de estar cómodas en el día a día, sin nada que comprima.


Las pruebas del segundo trimestre:

En cuanto a las pruebas, en este trimestre te volverán a hacer una analítica de sangre y orina, acompañada en esta ocasión de la famosa prueba de O’Sullivan.


Es una prueba un tanto engorrosa, puesto que debes tomarte el brebaje dulzón a base de glucosa con supuesto sabor a naranja o limón y esperar una hora para que hagan la analítica para ver los valores de glucosa en sangre.
El líquido es una botellita que te tienes que beber en cosa de 10 minutos, no es que sea ninguna maravilla para el paladar; pero tampoco es nada asqueroso. Sin embargo, es cierto que a algunas mujeres les produce un cierto malestar (como si te hubieras mareado en el coche) y algunas pueden, incluso, llegar a vomitar. En este último caso, habrá que volver a repetir la prueba.


Te aconsejo que vayas acompañada a la prueba (aunque ahora no pueda pasar otra persona contigo al centro de salud, puede quedarse esperando fuera) por si no te encuentras bien durante el proceso o a la salida.


Esta prueba, por lo que sabemos de lo que nos cuentan nuestras pacientes en la clínica, no se hace igual en todos los sitios. En algunos hacen una extracción de sangre antes de tomar el jarabe y otra pasada la hora, y en otros sitios, como fue en mi caso, sólo lo hacen tras la hora.
También hay diferencias en cuanto a las pautas que dan sobre si hay que desayunar antes de la prueba o no. Por lo que he ido leyendo, por lo general se recomienda tomar un desayuno ligero (así me dijeron a mí) para evitar que la glucosa caiga tan mal en el estómago. Tampoco desayunes toda la bollería habida y por haber o tostadas con mantequilla y mermelada y el café con su buena dosis de azúcar, ya que esto puede hacer que te de alta la glucosa en la prueba.


En caso de que de alta, habrá que volver a repetir la prueba. Pero esta vez, en lugar de ser una hora serán 3 horas.


Siguiendo con las pruebas, en este trimestre se realiza la ecografía más importante del embarazo (si es que hay alguna más importante que otra). Se trata de la ecografía morfológica, que se hace en la semana 20.
En ella miran que todos los órganos y todas las partes del feto se estén desarrollando como se espera que lo hagan. Suele ser un poquito más larga que las otras ecografías porque “miran todo con lupa” y comprueban que todo está en su sitio y funciona correctamente.
Si hasta ahora no te han dicho el sexo del bebé, es muy probable que en esta ecografía sí te lo digan.


Empiezo a notar a mi bebé:
En este trimestre empezarás a notar las primeras pataditas del bebé. Si, como a yo, no tuviste síntomas en el primer trimestre, notar estos movimientos te hará por fin ser consciente de que estás embarazada y que tienes un ser vivo desarrollándose en tu interior.
A partir de aquí, te será más fácil saber si la cosa va bien y te irás haciendo a la rutina del peque, que se moverá más en determinados momentos del día, repitiendo el mismo patrón día tras día.


Al principio estas pataditas serán muy sutiles y cada mujer las describe de una forma distinta (como burbujas, mariposas, etc.) A veces pensarás incluso que fueron imaginaciones tuyas o que se trataba de gases.
Poco a poco irá cogiendo fuerza y las patadas se notarán cada vez mejor, hasta que no tengas dudas ningunas de que tu bebé va a ser futbolista de mayor.


Algo curioso es notar el hipo del bebé, que lo tienen ya desde el embarazo y es muy habitual también los primeros meses de vida. Yo al principio lo notaba como un latido fuerte, rítmico, hasta que me di cuenta de que era su hipo. Ahora se mueve toda la barriga a su compás.


Época de tranquilidad:
Ya han pasado unas cuantas semanas desde que supiste que estás embarazada, por lo general ya habrás contado a la gente cercana la gran noticia, y aún queda bastante tiempo por delante hasta el día del parto. Es por esto que este trimestre suele ser bastante tranquilo emocionalmente.


Sin embargo, mi consejo es que aproveches estos meses en los que te encuentras mejor para ir preparándote para la fase final. El tiempo vuela y más adelante lo agradecerás.
Si no has empezado con clases de ejercicio para embarazadas, es un momento genial para hacerlo porque tendrás más energía y disposición para mantenerte activa. Además, me parece que estas clases tienen un plus súper importante, que es poder juntarte con otras mujeres en el mismo estado que tú y poder compartir con ellas dudas, curiosidades, información, etc. 
Te puedo asegurar, por experiencia con nuestros grupos, que incluso se forman auténticas amistades.


También puedes realizar alguna valoración de fisioterapia o tratar esas molestias que empiezan a aparecer (no las dejes pasar, porque sólo irán a peor)



¿Tú como te has sentido este segundo trimestre? ¿Has aprovechado para hacer aquello que sabes que más adelante te supondrá más esfuerzo?

 

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Embarazo
Hoy os quiero hablar sobre un tema del que ya llevaba un tiempo queriendo hacerlo y es sobre las ecografías 4D o las ecografías emocionales. Entendiendo estas ecografías como un servicio privado, fuera del propio seguimiento del embarazo.

Sé de primera mano que muchas estáis optando por buscar este servicio durante vuestros embarazos, así que creo que es algo que os interesará.

Como a muchas de vosotras, me está pasando que “por motivos del COVID” (y lo pongo entre comillas porque sigo sin entender por qué en algunos sitios lo permiten y en otros no; pero es un tema que daría para mucho y no me voy a liar ahora con ello) no dejan entrar a las parejas/acompañantes a las ecografías y consultas ginecológicas del embarazo.
Entiendo que haya que extremar las precauciones para evitar contagios (nosotras mismas hemos tenido que adoptar medidas y disminuir el aforo en nuestra clínica), pero me parece realmente una faena que dejen fuera de todo este proceso a las parejas, que al fin y al cabo, son tan responsables de la criatura que se está formando dentro de la barriguita como la propia embarazada. ¡Si antes estaban relegados a un segundo plano, ahora ya ni eso!

Pero reivindicaciones a parte, yo tenía claro que quería implicar a mi pareja en todo este proceso y que pudiera experimentar esa emoción que se siente al ver a tu bebé en directo aún cuando no ha nacido, y escuchar su potente latido, como si de una locomotora de tren se tratara.
Es por esto que decidí regalarle por navidades una sesión de ecografía 4d, en la que él pudiera entrar y disfrutar de ese momento.

Es verdad que hasta entonces no me había planteado la idea de ir a una de estas ecografías, pero aprovechando las fechas y la situación me decidí a probar.

¡Y, la verdad, estoy muy contenta de haberlo hecho!

No sé si a vosotras también os pasará, pero por muchas ecografías que hagas, siempre parecen pocas para ver la carita de tu bebé; sobre todo cuando se ve tan bien y con tanta claridad como en las ecografías 4d. Y poder ver sus gestos, cómo se mueve dentro de tu barriguita, ¡e incluso como abre los ojos! Es una experiencia muy bonita, y si el papá no ha podido verlo más que en fotos sacadas de ecografías (que por mi experiencia se suelen ver bastante mal) entenderéis que hasta se le pueda escapar alguna lagrimilla.

Para quienes no sepáis muy bien como funciona o estéis dudando en si hacerla o no, os cuento un poco: se trata de una sesión de una media hora aproximadamente en la que te harán la ecografía, dando tiempo a que el bebé pueda hacer piruetas y podáis verlas en directo. Incluso si está dormido o, como en mi caso, no está por la labor de desperezarse, esperarán un poco u os animarán a caminar un rato para intentar que se mueva algo más y lo podáis ver en toda su plenitud.
No se trata de una prueba diagnóstica, así que no esperéis que os digan datos sobre el estado de salud del bebé, pero sí os podrán decir datos como en qué posición se encuentra o cuanto pesa.
Se suele realizar entre la semana 26 y la 31 para que se vea lo mejor posible, por lo que os recomiendo que pidáis cita con suficiente antelación para poder tener disponibilidad en esa franja de tiempo.
La principal ventaja es que puede ir el papá y también los hermanos mayores (si los hay) o algún otro familiar. El aforo dependerá de cada sitio, así que acordaros de preguntar cuántos podréis estar en la sala si queréis invitar a más gente.

Se trata de un servicio privado, no es excesivamente caro; pero tampoco es barato (supongo que también dependerá de donde vivas y la oferta que haya en la zona). Mi recomendación es que miréis en varios sitios y comparéis precios. En mi caso la cogí con una oferta de internet y me salió muy bien de precio. El servicio en sí es similar en todos los sitios, al menos hasta lo que yo vi.

Saldréis de allí con un montón de fotos de vuestro bebé (hoy en día las suelen dar en formato digital) y una sonrisa de oreja a oreja por haber podido estar un ratito admirando todo lo que es capaz de hacer ya vuestro pequeñ@. Cuando enseñéis las fotos a los familiares y amigos, será inevitable que empiecen ya los primeros comentarios sobre a quién se parece más de los dos.

En definitiva, las ecografías 4d o emocionales (es decir, las que no son hechas en el hospital como seguimiento del embarazo propiamente dicho) son un recurso al que nunca le había dado mayor relevancia, pero por la situación que estamos viviendo creo que son una buena manera de implicar un poquito más al papá y/o la familia y poder disfrutar de una experiencia única.
Hasta el momento, no conozco ninguna embarazada que se haya hecho una y haya quedado descontenta o se haya arrepentido de hacerla.
Así que os animó a que lo probéis si tenéis la oportunidad.
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Pediatría

¿Estás embarazada y desconoces el mundo del porteo?, ¿te han regalado un sistema de porteo, pero no sabes si te resultará útil o cómodo?, ¿tienes un bebé y lo porteas, pero crees que no le estás sacando todo el partido posible?.


En esta entrada te vamos a dar una serie de buenas razones para portear a tu bebé y te explicaremos por qué los fisioterapeutas pediátricos lo recomendamos cada vez más y por qué está hoy en día tan en auge.


Así que, si este tema te interesa, quédate a leer las siguientes líneas.



Porteo ergonómico

Esta entrada no va encaminada a explicar cómo debe ser un porteo ergonómico, ni a explicar los diferentes tipos de porteadores que hay en el mercado. Esto es un tema que da para mucho y podríamos estar hablando horas. Si estás interesad@ en que hagamos una entrada hablando más en detalle de esto déjanoslo en comentarios.


Lo que sí que queremos resaltar es que no todos los elementos de porteo que hay en el mercado son ergonómicos, por lo que es importante elegir uno que sí lo sea y que se adapte bien a nuestras necesidades.


También queremos aclarar que esta entrada va dirigida tanto a las mamás como a los papás, ya que vosotros también podéis portear y, de hecho, es una muy buena forma de crear vínculo con vuestro bebé.



Beneficios generales del porteo
  1. Permite el piel con piel: habrás oído hablar de la importancia del piel con piel desde el primer momento con el bebé. Con el porteo, lo llevarás bien pegadito a tu pecho, favoreciendo que tu bebé esté tranquilo, te huela, genere vínculo contigo, regule mejor su temperatura corporal, etc.
    De hecho, algo que nos gusta decir cuando os enseñamos a colocar el portabebé, es que la cabecita del niño quede a un beso de distancia. Es decir, si tú bajas la cabeza debes llegar para darle un beso en la cabecita de tu bebé, así sabrás que está a la altura correcta.

  2. Podrás realizar otras tareas sin tener que dejar a tu bebé acostado. Puedes limpiar, estar en el ordenador, caminar, comer, hacer la compra, etc. Todo sin soltar a tu bebé, y tendrás las manos libres

  3. Por lo general, si se lleva bien puesto, es una forma de llevar al bebé que resulta cómoda y práctica. No tienes que andar con los aparatosos carritos y te puedes mover de forma más libre. Las mamás que lo prueban suelen usarlo mucho y les resulta cómodo. Aquí debemos aclarar que la espalda no debe doler por estar porteando, si esto ocurre deberás revisar la técnica de porteo o ver si hay algo más que esté provocando este dolor.

  4. Permite corregir tu postura cuando llevas a tu bebé encima: muchas veces acabamos con muy malas posturas al tener a los peques en brazos. Con el sistema de porteo, ajustándolo correctamente, verás que encuentras tu espalda más sujeta y te permite colocarte mejor.

  5. El porteo se puede realizar desde el primer día y seguir usándolo incluso en niños más mayores. Aquí también es importante escoger de forma adecuada el sistema de porteo en función de la edad y el peso del niño. Algunos son evolutivos y permiten ir modificándolos en función de esto.

porteo



¿Por qué lo recomendamos en fisioterapia pediátrica?

Como fisioterapeutas, cuando nos preguntáis en consulta si os recomendamos el porteo, nuestra respuesta es inmediata: ¡por supuesto que sí! (obviamente aquí debemos valorar si hay alguna condición que lo impida, por ejemplo, la presencia de hernias discales)


En el caso de que los padres no tengáis ninguna contraindicación, el porteo es una herramienta que nos gusta mucho como método preventivo para un montón de problemas en lactantes, incluso a veces como tratamiento.


  1. Evita que el bebé esté tanto tiempo tumbado boca arriba, previniendo por tanto malformaciones craneales, como la plagiocefalia posicional.

  2. La posición vertical ayuda mucho en caso de reflujo gastroesofágico.

  3. Al caminar, con los movimientos y la posición, les ayuda a expulsar los gases y prevenir los famosos cólicos del lactante.

  4. En caso de tortícolis, también solemos recomendarlo como terapia para hacer en casa. Nos pasa mucho que las mamás/ papás os ponéis nerviosos cuando el pediatra os dice que le tenéis que hacer estiramientos del cuello a vuestro bebé porque tiene dificultades para girar la cabeza hacia un lado. Con el porteo, colocando la cabeza en rotación hacia ese lado que le cuesta ya estaremos provocando un estiramiento de la musculatura del cuello.

  5. Ayuda a trabajar el control cefálico y fortalecer la musculatura de la espalda.

  6. Favorece la lactancia materna: tener a tu bebé cerca produce que segregues oxitocina, esencial para la producción de leche.


Conclusiones
  1. Como ves, tanto porteador como bebé, tienen grandes beneficios con la práctica del porteo.

  2. No hay ningún portabebés perfecto, deberás elegir el que mejor se adapte a tus necesidades y te resulte más cómodo, ya que nunca debe doler

  3. A los fisioterapeutas nos ayuda mucho para mantener el tratamiento fuera de la clínica, ya que es donde el bebé pasa la mayor parte del tiempo.

  4. Previene los principales problemas de los lactantes.
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Pediatría

Hoy en día, seguro que has oído hablar de los cólicos del lactante. Sin embargo, cuando tenemos un bebé delante, las dudas surgen: ¿llora porque tiene cólicos?, ¿Por qué los tiene?, ¿qué puedo hacer para calmarle?, y un largo etc. Da igual si es tu primer hijo, el segundo o el tercero, ningún bebé es igual y las dudas surgen siempre.


En esta entrada queremos hablarte de qué son los cólicos del lactante, cómo podemos saber si realmente son cólicos o sólo son gases, cómo aliviarlos y mucho más. Si estás esperando un bebé o acabas de tener uno, te aconsejamos que leas detenidamente este post, ya que es un problema muy frecuente (entre un 15 y un 40% de los bebés son diagnosticados de cólicos) y que a los papás os trae mucho de cabeza.



¿Qué son los cólicos?

La Asociación Española de Pediatría, define los cólicos como “un síndrome caracterizado por un grupo de conductas en relación con una alteración gastrointestinal, que genera una serie de molestias y que el niño expresa con el llanto”.


No se trata de una enfermedad en sí, si no de un conjunto de síntomas derivados de esa alteración en el sistema digestivo del bebé.


Las buenas noticias: es un trastorno transitorio (se resuelve a los 4 meses de edad) y es benigno. Sabemos que los papás lo pasáis muy mal escuchando el llanto de vuestro bebé, pero pensad que es la única manera que tiene de comunicarse y de hacer que los adultos nos fijemos en él o ella. Si en vez de un llanto fuerte fuese otra cosa, posiblemente no les haríamos tanto caso y pasaría desapercibido que hay algo mal en ellos (¡la naturaleza es muy sabia!)



¿Por qué se producen?

Las causas de los cólicos del lactante no están del todo claras, y parece que se trata de un síndrome multifactorial (varias causas a la vez). El nerviosismo de los padres, la alteración en las rutinas, la depresión postparto, etc. Pueden influir en la presencia de este trastorno.


Lo que sí parece estar más validado, es que se deba a una inmadurez del sistema digestivo del bebé, haciendo que las digestiones sean más pesadas y produzcan más gases. Es por este motivo que, con el tiempo, el problema se resuelve por sí solo.


Los cólicos se dan tanto en bebés con lactancia materna exclusiva como los alimentados con lactancia artificial.



¿Cómo sé si mi bebé tiene cólicos?

Debemos tener una cosa clara y es que no siempre que el bebé llora es por cólicos, y no siempre que tiene gases son cólicos. Debemos diferenciar entre ambos, y esto es algo que os explicamos mucho en consulta.


Los criterios para diagnosticar el cólico son:


  1. Bebé de menos de 4 meses.

  2. Presenta momentos de irritabilidad con llanto de forma brusca. Suelen parar del mismo modo.

  3. El llanto es diferente al normal y no se calma con nada (ni dándole de comer, ni cambiando la postura, etc.)

  4. El bebé se pone rojo y aparece rigidez en tronco o en extremidades (hipertonía)

  5. Suelen adoptar una postura antiálgica con flexión de piernas.

  6. Se repite siempre sobre la misma hora del día, siendo más frecuente a últimas horas de la tarde.

  7. El llanto dura unas 3 horas al día.

  8. Se repite al menos 3 veces a la semana.

  9. Este proceso dura un mínimo de 3 semanas. Según la bibliografía que consultes, la duración puede variar.

Por tanto, como ves, son muchos los requisitos para diagnosticar de cólicos y, muchas veces, cuando decimos que nuestro bebé tiene cólicos, “solo” son gases (que también les puede provocar malestar y habrá que tratarlos).


Además, debemos diferenciar estos episodios de otras patologías que puedan compartir síntomas, como el reflujo gastroesofágico, intolerancia a la lactosa, estreñimiento, otitis media, etc. En caso de tener dudas, lo mejor es que acudas a tu pediatra y a un fisioterapeuta pediátrico para que valoren el caso.



¿Qué puedo hacer yo en casa?

Nuestro primer consejo es: ¡no desesperes! Recuerda que es un proceso por el que pasan una gran cantidad de bebés y que con el tiempo se solucionará.


Mientras tanto, hay varias cosas que puedes hacer en casa para ayudar a calmar a tu pequeñ@, tanto si son cólicos como si son gases:


  1. En el momento de la crisis de llanto, prueba a ponerlo boca abajo sobre tu antebrazo, de forma que la cabecita quede girada a un lado en la flexura de tu codo. Esta posición suele calmarles.

  2. También puedes probar a cogerl@ y dar pequeños botecitos.

  3. Si durante el día practicas el porteo, estimularás su intestino con los movimientos de vaivén, haciendo que le resulte más fácil evacuar.

  4. En el momento de masaje, prueba a hacer algunos pases en la zona abdominal. Si no sabes cómo hacerlo, nosotras te podemos ayudar.

  5. Cuando le cambies el pañal, aprovecha la postura para flexionarle las piernas sobre el abdomen, esto facilita la expulsión de gases.


Tratamiento

En la clínica, nuestra labor como fisioterapeutas pediátricos pasa por hacer una entrevista a los padres para recoger la mayor cantidad de información posible. Luego valoraremos al bebé de forma global y analítica, y posteriormente pasaremos al tratamiento.


Éste consistirá en liberar todas aquellas estructuras que puedan estar relacionadas con el sistema digestivo, empezando desde el cráneo (porque, aunque siempre os resulta curioso a los papis, es ahí donde se inicia la actividad). También os damos siempre pautas para que las pongáis en práctica en casa, puesto que es donde va a estar la mayor parte del tiempo y consejos para prevenir/aliviar las molestias.



También nos ocurre mucho que, cuando llegáis a consulta, habéis probado todo cuanto “remedio casero” haya, incluido el que hacían nuestras madres o, incluso, nuestras abuelas. Nuestro consejo es que esos remedios no siempre son buenos e, incluso a veces, pueden ser contraproducentes. En este caso, aconsejamos visitar la página web e-lactancia.org, donde encontrarás mucha información sobre qué podemos darles a los bebés y qué debemos evitar, incluido lo que puedes tomar tú si estás con lactancia materna.

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Embarazo, Suelo Pélvico

¡Hola de nuevo! Si ya te has pasado por este blog en otras ocasiones, queremos agradecerte que sigas por aquí. Y si eres nuev@, entonces te damos la bienvenida y esperamos que encuentres contenido de tu interés.


Hoy vamos a hablar de un tema muy importante a tener en cuenta en el embarazo, y es acerca de los cambios que se producen en nuestro cuerpo en el momento de quedarnos embarazadas y en los meses posteriores. De esta forma, podremos prevenirlos y/o afrontarlos de la mejor forma posible.


Así que, tanto si estás en periodo gestacional como si estás pensando en quedarte embarazada, o si simplemente te interesa este tema, quédate con nosotras un ratito más y descubre qué pasa en nuestro cuerpo en un momento tan importante para tantas mujeres.


Antes de seguir, solo queremos hacer una aclaración y es que los cambios que vamos a mencionar a continuación son fisiológicos, es decir, son derivados del propio embarazo; pero esto no significa que por estar embarazada tengas que apreciar todos ellos, ni que estos conlleven consecuencias negativas necesariamente. De todas formas, ante la duda, siempre aconsejamos acudir a tu ginecólogo o personal sanitario con formación específica en este tema, para que te puedan ayudar.



Revolución hormonal

Dicho esto, el primer cambio del que vamos a hablar y uno de los más conocidos son los cambios hormonales que se producen en la mujer. En fisioterapia, uno de los que más nos interesa es el aumento de la relaxina. Esta hormona es la “culpable” de que se aumente la flexibilidad articular de todo el cuerpo, tan necesario a la hora del parto para que la pelvis pueda dejar paso a nuestro bebé; pero que también puede producir molestias y lesiones si no se tiene un poco de cuidado. Por este motivo, siempre insistimos en que el ejercicio realizado durante esta etapa debe estar adaptado y ser lo más individualizado posible.


Otras hormonas que también aumentan su producción son la progesterona y los estrógenos. Como dato curioso, decir que debido a los cambios hormonales, las mujeres embarazadas desarrollan mucho el sentido del olfato, ¿sabíais que era por esto?



Postura

Otro cambio muy evidente y que también tenemos muy en cuenta en el campo de la fisioterapia, es la modificación de la postura. El aumento de peso hace que el centro de gravedad se desplace hacia delante, lo que conlleva una serie de alteraciones posturales. Seguro que te das cuenta de que casi todas las embarazadas tienen una postura característica: mucha lordosis lumbar, anteversión pélvica (la pelvis se inclina hacia delante), rodillas hacia dentro… otras alteraciones posturales son la pronación de pies, lo que suele provocar dolor en los talones al estar mucho tiempo de pie, para evitarlo lo mejor es usar zapatos con unos 2 cm de tacón; y lo que se conoce como marcha de ganso (pasitos cortos y pies separados).


Todo esto puede tener repercusiones y los fisioterapeutas que trabajamos con embarazadas debemos valorarlo.


Por ejemplo, la lordosis lumbar y la anteversión pélvica pueden dar lugar a dolores en estas zonas (los profesionales sanitarios debemos diferenciar si el dolor es lumbar o pélvico), mientras que la rotación externa del fémur, que se produce para aumentar la base de sustentación y así mantener el equilibrio, puede provocar sobrecarga en glúteos y en piramidal, llegando incluso a producir una falsa ciática.




Faja abdominal

Debido al propio crecimiento de la barriga, se produce una diástasis abdominal (separación de los rectos del abdomen). Esto ocurre en todas las embarazadas, lo que debemos hacer es tenerla presente para que en el postparto vuelva a la situación de normalidad.



Además, hay un desajuste en la activación muscular de la faja abdominal, por lo que es muy interesante el trabajo de control motor, propiocepción y activación del transverso del abdomen durante estos meses.



Suelo pélvico

Uno de los grandes afectados durante el embarazo es el suelo pélvico, y por esto, entre otras cosas, se hace tan necesario el trabajo de preparación antes del parto. Aunque no vamos a entrar en muchos detalles porque esto da para una entrada exclusiva hablando de este tema, sí que tenemos que resaltar que nuestro suelo pélvico tiene una función muy importante de soporte de las vísceras de la cavidad pélvica. Durante el embarazo, la presión sobre el suelo pélvico aumenta mucho con el peso del bebé y la placenta, lo que puede hacer que se debilite. De ahí que ésta sea una de las zonas que más controlamos en las clases de ejercicio terapéutico en el embarazo y en el postparto.


Si estás embarazada, te animamos a que te informes sobre esta parte de tu cuerpo y aprendas a identificarla. Nosotras iremos colgando más información relacionada con este tema, tanto aquí en el blog, como en nuestras redes sociales.



Piel

¿Y qué decir de las temidas estrías? Pues que es un tema muy hereditario y salen más en las pieles claras que en las oscuras. Para evitarlas, lo mejor es mantener muy bien hidratada la piel, sobre todo en barriga, pecho y caderas y no aumentar de forma brusca de peso. Por lo general se recomienda aumentar 1 kilo cada mes de embarazo (si te pasas mucho, seguro que tu matrona o ginecólogo se encargan de darte el aviso!).


Siguiendo con la piel, también es conocido el hecho de que no se aconseja a las mujeres en fase de gestación la exposición prolongada al sol. ¿Y eso por qué? Pues porque pueden aparecer manchitas en la piel, sobre todo en la zona de la cara y el escote. Estas manchitas se denominan cloasmas y tras el parto pueden permanecer, atenuarse o llegar a desaparecer. Para evitarlas te recomendamos que uses protección solar alta aunque no vayas a tomar el sol y evita ponerte en las horas que más quema.



Pecho

Por otra parte, las mamas tampoco van a estar exentas de cambios, ya que durante el embarazo empiezan a prepararse para la futura lactancia: aumenta el número de conductos mamarios, las areolas se oscurecen y aparecen unos pequeños bultitos que no son más que las glándulas sebáceas que aumentan de tamaño, ya que se van a encargar de producir un líquido para mantener hidratado el pezón durante la lactancia.



Circulación

En cuanto al sistema circulatorio, tendremos un aumento de volumen de la sangre, provocando que aumente también el trabajo cardíaco. En este periodo habrá que tener muy controlada la tensión arterial para evitar tanto la hipertensión como las bajadas de tensión. También es frecuente la aparición de varices o el empeoramiento de las existentes.




Respiración

La respiración, por su parte, se vuelve más superficial y se realiza más en los niveles costales superiores, no tanto en abdomen. Este será un buen momento para hacer ejercicios de respiración y relajación en un ambiente tranquilo, ayudándonos a desconectar un rato del ajetreo del día a día.


En cuanto a los aspectos “menos bonitos” del embarazo podemos destacar: acné, caída del cabello (aunque a veces lo que se nota es precisamente que crece más rápido de lo normal), aumento de vello corporal, edema en piernas, depósitos de grasa que habrá que quemar en el postparto, acidez de estómago, estreñimiento, etc.


¡Pero que no cunda el pánico! Sé que después de leer todas estas alteraciones parece que todo es malo en el embarazo, ¡pero nada más lejos de la realidad! Recuerda que estos signos y síntomas no tienen por qué darse todos juntos en la misma persona. Igual que no hay dos cuerpos iguales, no hay dos embarazos idénticos y a cada una nos “altera” de forma diferente. Por eso, si tienes alguna duda sobre algún síntoma que tengas o no sabes si es algo normal o no, lo mejor es que acudas a un especialista para que valore tu caso concreto.


¿Conocías todos estos cambios? ¿Se te ocurre alguno más que no hayamos mencionado? Esperamos que te haya resultado entretenida esta entrada. ¡Nos vemos pronto con nuevos temas! Si no quieres perderte las entradas que subamos sobre suelo pélvico, embarazo, maternidad, etc. Te invitamos a que nos sigas en redes sociales.

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Embarazo, Suelo Pélvico

Nos hace mucha ilusión abrir esta nueva sección del blog, donde iremos publicando variedad de temas sobre el embarazo y la maternidad.

Vamos a inaugurar la sección con una entrada hablando del ejercicio terapéutico en el embarazo, coincidiendo con la apertura de grupos en nuestra clínica.



Hoy en día, son muchas las mujeres que acuden a clases de preparación al parto, a fisioterapia o a grupos de ejercicio para embarazadas. ¿Quieres saber qué es realmente el ejercicio terapéutico para embarazadas? ¿En qué consiste y cuándo se puede hacer? Entonces sigue leyendo este post y te lo contamos.



Lo primero que queremos aclarar es que nosotras vamos a hablar siempre de ejercicio terapéutico (sea en el embarazo, en el postparto o en cualquier otro ámbito), ya que es el que nosotras, como fisioterapeutas, llevamos a cabo en nuestra clínica. De forma muy resumida y sin entrar en detalles, la diferencia está en que nuestro objetivo es prevenir y/o mejorar patologías o lesiones; es decir, siempre tiene un enfoque desde el ámbito de la salud, teniendo en cuenta las posibles contraindicaciones y adaptando el ejercicio a la postura, biomecánica, lesión, dolencia, etc. que presente cada paciente.



Volviendo al embarazo, cada vez hay más estudios que desmienten que las mujeres embarazadas deben evitar el ejercicio físico porque podría poner en riesgo al bebé. Pues bien, hoy sabemos que esto no es así en absoluto, y de hecho es más que recomendable que las mujeres en fase de gestación mantengan una vida activa, siempre y cuando no haya alguna contraindicación para ello.



Y de eso trata precisamente el ejercicio terapéutico para embarazadas. Su objetivo principal es mantener el cuerpo en las mejores condiciones posibles en un momento en el que está pasando por tantos cambios. Además, busca la preparación de los diferentes tejidos para el momento del parto, y así evitar posibles complicaciones o secuelas. Otro punto muy importante en estos grupos es la corrección postural y la flexibilización de las diferentes articulaciones y músculos, siempre con cuidado ya que en esta etapa la laxitud está aumentada.



¿Y cómo se consigue esto?

En Dinámica fisioterapia hemos reunido nuestros conocimientos en anatomía, en diferentes métodos de entrenamiento y en técnicas músculo-esqueléticas para desarrollar un programa completo de ejercicio terapéutico en el embarazo. A lo largo de las sesiones iremos trabajando diferentes aspectos para que el embarazo y el parto se lleven de la mejor manera posible.



¿Cómo lo hacemos?
  1. Valoración inicial de cada paciente, para saber que necesita cada miembro del grupo.
  2. Clases de 1h, puedes escoger entre 1 o 2 sesiones/semana.
  3. Grupos reducidos (máximo 5 personas).
  4. Ejercicios individualizados y controlados en todo momento por una fisioterapeuta.

Estructura de las clases:

  1. Calentamiento.
  2. Ejercicios de fuerza, dando especial importancia al transverso y suelo pélvico.
  3. Ejercicios de flexibilidad y movilidad articular, importantes para favorecer la colocación del bebé para el parto, así como para preparar a nuestro cuerpo para ese momento.
  4. Ejercicios posturales, que incluyen ejercicios de pilates terapéutico.
  5. Estiramientos y técnicas de relajación.



¿Cuándo puedo empezar?

Debido a que se trata de un programa preventivo, éste se debería empezar cuanto antes, pasados los 3 primeros meses, que son los de mayor riesgo para el embrión. Por lo general, se suele empezar a realizar este tipo de ejercicio entre la semana 14 y la 16 de gestación, momento en el cual, el feto ya está desarrollado (aunque siga creciendo) y en el que aún hay tiempo para prevenir el dolor de espalda y otras alteraciones.



¿En qué me va a ayudar?
  1. Mejorar la postura
  2. Prevenir y/o aliviar dolores asociados al embarazo.
  3. Flexibilizar las articulaciones de la pelvis para favorecer su apertura en el parto, tonificar y elastificar el suelo pélvico.
  4. Proporcionar técnicas de relajación y respiración útiles durante el embarazo y el parto.
  5. Compartir tiempo con mujeres que se encuentran el mismo estado que tú y compartir inquietudes y experiencias.



¿Soy candidata para entrar en un grupo?

Este programa, como su nombre indica, va destinado a cualquier mujer que esté esperando un bebé. Como con cualquier método de entrenamiento, existen una serie de contraindicaciones. Lo más importante es que hagas caso a tu ginecólogo si te da reposo por algún motivo.

Si tienes dudas, puedes consultarnos sin problema y te diremos si en tu caso está contraindicado o no.


Ahora ya no hay excusa para no mantener activo tu cuerpo embarazado y, al mismo tiempo, disfrutar del proceso de preparación al parto. Si lo haces, notarás la diferencia, te lo aseguramos.


¡Gracias por leernos! Se avecinan nuevas entradas sobre los cambios que sufre nuestro cuerpo durante el embarazo, posturas para el parto, etc.

Si quieres que desarrollemos más algún tema concreto sobre el embarazo o el parto, puedes dejarnos tus dudas en un comentario o puedes escribirnos un email a [email protected]

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